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Limpiadores naturales

PROBLEMA:

Todo mundo quiere que su hogar esté limpio, pero si utiliza limpiadores sintéticos, son mayores los daños que los beneficios para usted y su familia. La mayoría de los productos domésticos de limpieza contienen numerosas sustancias químicas tóxicas, como cloro, flúor, éter de glicol, nafta y keroseno, todas conocidas por sus efectos neurotóxicos y depresores del sistema nervioso central.1 Hay más de 100,000 sustancias químicas en el mercado,2 y encontrará algunas de las más mortales debajo del lavadero. A pesar de que en la etiqueta de muchas de esas botellas se lee “peligro” o “veneno”, a los productores no se les exige alertar a los consumidores sobre diversos irritantes respiratorios, cancerígenos, sustancias que interfieren con las hormonas y neurotoxinas, todas relacionados con efectos crónicos y de largo plazo.3

Si el miedo a los gérmenes lo lleva a cubrir la superficie de su hogar con jabón antibacteriano y toxinas, recuerde que éstos son absorbidos fácilmente por los poros y pulmones, desde donde circularán por el resto de su cuerpo. Cualquier producto formulado como esterilizador total debe descomponer materia orgánica, como los gérmenes, y hará lo mismo con las células de su organismo. No por nada el intenso olor a químico le quema la nariz.

Aun cuando use guantes y abra algunas ventanas cuando aplica estos limpiadores agresivos, el producto permanece en la superficie que haya limpiado; al caminar descalzo por los pisos de madera recién pulidos o tomar un baño en la tina arduamente desinfectada, usted absorbe todas esas toxinas. Muchos científicos han llegado a la conclusión de que los limpiadores domésticos son la fuente más significativa de contaminación del aire en interiores y causan graves perjuicios a la salud humana.4 En la mayoría de los casos usted no notará inmediatamente los efectos negativos de esas sustancias químicas a menos que las ingiera, pero se bioacumulan en los órganos y la grasa del cuerpo, donde pueden causar daños a largo plazo.

Por ejemplo, el triclosán es común en productos etiquetados como antibacterianos, como el jabón para manos o para platos. También se usa en algunas espumas para rasurar, dentífricos, bolsas para basura y algunos otros productos que se usan en casa. El problema es que cada vez que usted se lava las manos o se cepilla los dientes con uno de esos productos, el triclosán es absorbido por sus poros y eliminado lentamente del cuerpo, permitiendo que se acumule en niveles peligrosos a medida que pasa el tiempo.

Así como el triclosán se acumula en su organismo, también se acumula en el medio ambiente cada vez que usted deja que el jabón antibacteriano para platos corra por la tubería. A pesar de que los efectos de largo plazo son difíciles de predecir, hay estudios que confirman que el triclosán, aún en pequeñas dosis, afecta el sistema endocrino de la rana toro de Norteamérica.5

Otro riesgo posible de los productos antibacterianos es la creación involuntaria de cepas de bacterias resistentes. Le recomendamos alejarse de estos productos sintéticos que únicamente agregan toxinas dañinas a su hogar y estimulan el crecimiento de peligrosas súper bacterias. Lo que es peor, a pesar de todos estos riesgos, se ha descubierto que quienes utilizan jabón antibacteriano no reducen su riesgo de contraer enfermedades virales, como gripas y resfriados. Nuestra necesidad de limpiar no merece la pena de correr esos riesgos.