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Grasas malas

Problema: Grasas malas

La vida moderna nos ha obsequiado muchas comodidades, pero una de tantas podría estar matándolo lentamente. Muchos alimentos procesados y comidas rápidas están hechos con lo que se conoce como grasas trans (o ácidos grasos trans), las cuales se producen mediante un proceso industrial que agrega hidrógeno a aceites vegetales líquidos para hacerlos más sólidos o más versátiles en la creación de alimentos preempacados (papas fritas, galletas, etc.), comidas rápidas y margarinas. Otro nombre de las grasas trans es “aceites parcialmente hidrogenados”.1

A pesar de que las grasas trans son baratas y fáciles de producir, de que agregan sabor y textura a sus alimentos favoritos y les alargan la vida de anaquel, también exponen a su organismo a peligros innecesarios, pues se ha demostrado que las grasas trans incrementan el colesterol LDL (“malo”), así como el riesgo de enfermedades cardiacas e infartos y la posibilidad de desarrollar diabetes tipo 2.2

Otra grasa mala que los estadounidenses consumen mucho es la grasa saturada, la cual proviene de la carne, los lácteos y otros productos animales. El exceso de grasas saturadas también incrementa los niveles de colesterol LDL en el organismo.

Pero nuestros cuerpos necesitan grasa para funcionar en niveles óptimos. Como uno de los tres nutrientes que provee de calorías al cuerpo (los otros dos son los carbohidratos y las proteínas), la grasa es una fuente de energía necesaria e importante que ayuda a mantener saludable la piel y el cabello, también le ayuda a absorber y transportar por el torrente sanguíneo ciertas vitaminas, como A, D, E y K.3

¿Cómo obtener los beneficios de la grasa sin afectar a nuestro cuerpo con grasas saturadas y trans?