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Campos electromagnéticos y frecuencias extremadamente bajas

PROBLEMA: Demasiados aparatos

Muchas de las comodidades de la vida moderna, todas, desde lámparas hasta secadoras de pelo, emiten campos electromagnéticos peligrosos que interfieren con las células del organismo.

¿Qué son los campos electromagnéticos?

Los campos eléctricos son generados por un potencial eléctrico, y los magnéticos, por un flujo de corriente eléctrica. Juntos hacen lo que normalmente se conoce como radiación electromagnética, o campo electromagnético (EMF, por sus siglas en inglés).

Habrá un campo eléctrico siempre que esté presente una carga eléctrica, incluso si no está fluyendo corriente. Por ejemplo, una lámpara conectada a un circuito de pared tiene un campo eléctrico a su alrededor, aunque esté apagada. Cuanto mayor el voltaje, más intenso el campo eléctrico del aparato. La fuerza de un campo eléctrico disminuye rápidamente, a medida que usted se aleja de la fuente.

Por el contrario, se crea un campo magnético únicamente cuando un aparato está encendido,  y existe junto con el campo eléctrico. Mientras mayor sea la corriente, o amperaje, más fuerte será el campo magnético. Como la del campo eléctrico, la fuerza del campo magnético disminuye rápidamente al alejarse de la fuente; sin embargo, a diferencia de un campo eléctrico, sólo hay otra manera de disminuir la fuerza de un campo magnético, y es poner el aparato en una caja de metal para redirigir el campo magnético hacia el interior (como en los hornos de microondas).

El ambiente del hogar está sujeto a diversas fuentes de campos electromagnéticos, desde fuentes de frecuencia extremadamente baja (ELF) a fuentes de radiofrecuencia, dependiendo de las configuraciones de los cables y del número de dispositivos electrónicos modernos utilizados. Conozca más sobre radiofrecuencias aquí.

Los campos electromagnéticos creados por cables de corriente eléctrica y aparatos para el hogar, como tostadores, luces y calentadores eléctricos, son ejemplo de campos frecuencia extremadamente baja con frecuencias hasta de 300 ciclos por segundo, o 300 Hertz (Hz). Otras tecnologías, como pantallas de computadora, alarmas de seguridad y dispositivos antirrobo, crean campos de frecuencia intermedia (IF), de 300 a 10 millones de Hz (MHz). Dependiendo de su fuerza y proximidad, los campos frecuencia extremadamente baja y de frecuencia intermedia pueden inducir corrientes en el cuerpo humano que producen toda una gama de efectos biológicos.

Campos de frecuencia extremadamente baja

En varios estudios se ha revelado una relación entre la exposición a campos de frecuencia extremadamente baja y el cáncer en la infancia.1 En una revisión de 2005 de las evidencias epidemiológicas de la exposición a campos de frecuencia extremadamente baja se informa de un patrón constante de incremento del riesgo de leucemia infantil asociada con este tipo de campos.1 La primera vez que el cáncer se relacionó con la exposición a campos electromagnéticos fue en 1979, cuando investigadores reportaron que los niños que morían por cáncer vivían en casas supuestamente expuestas a frecuencias extremadamente bajas más altas que las de niños saludables.3 Estos resultados se han corroborado en estudios más recientes.4 En otros estudios se ha relacionado la exposición a campos de frecuencia extremadamente baja con efectos adversos que en el adulto van desde melanoma5 a enfermedades neurodegenerativas6,7 y aborto espontáneo.8,9,10

Se adjudica a la proximidad con líneas de energía de alto voltaje, cableado eléctrico y aparatos electrodomésticos el nivel de campos de frecuencia extremadamente baja que hay en el ambiente del hogar. Se ha demostrado mediante estudios que los hogares que no están cerca de cables de alto voltaje elevados generalmente tienen niveles de campos electromagnéticos menores a 0.2 micro Tesla (μT), perfectamente dentro de los límites de exposición permitidos para el público en general, aunque directamente bajo esos cables, la fuerza del campo puede ser muy alta. En 2001, ciertos investigadores observaron que la incidencia de leucemia infantil debida a campos electromagnéticos superiores a 0.4 μT11 se había duplicado, resultados corroborados posteriormente por científicos que descubrieron un incremento de 70% en el índice de leucemia infantil para quienes viven a una distancia de 200 m de una línea elevada de energía de alto voltaje.12